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EE. UU. lanza la "Estrategia de Productos del Mar América Primero", refuerza la supervisión de importaciones e incorpora el langostino argentino al sistema de trazabilidad SIMP

El Gobierno de Trump publicó el 23 de octubre la "Estrategia de Productos del Mar América Primero", coordinada por la NOAA y basada en la Orden Ejecutiva 14276 firmada en abril de 2025, para reforzar la trazabilidad de las importaciones y la capacidad de procesamiento nacional. En 2025, Argentina exportó a EE. UU. productos pesqueros por 158 millones de dólares, el 7,9 % del valor total de sus exportaciones; el langostino argentino ya está cubierto por el SIMP.

El Gobierno de Estados Unidos publicó el 23 de octubre la "Estrategia de Productos del Mar América Primero" (America First Seafood Strategy), una política coordinada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y elaborada con base en la Orden Ejecutiva 14276 firmada en abril de 2025, cuyo objetivo es fortalecer la producción pesquera estadounidense, impulsar la modernización de la infraestructura del sector y mejorar las condiciones de competencia entre proveedores nacionales y extranjeros.

En materia de supervisión de importaciones, una de las herramientas centrales de la estrategia es el fortalecimiento del "Programa de Monitoreo de Importaciones de Productos del Mar" (SIMP). Este régimen exige a los importadores presentar documentación que permita reconstruir el origen de determinadas especies desde la captura hasta la importación. Actualmente el SIMP abarca 13 grupos de especies, más de 1100 especies en total, que representan aproximadamente la mitad del volumen total de las importaciones pesqueras de EE. UU. El langostino argentino (Pleoticus muelleri) ya está incluido en este sistema; el calamar, la merluza, la vieira y el bacalao negro patagónico aún no figuran en la lista específica vigente. La NOAA prevé incorporar herramientas tecnológicas avanzadas para identificar cargamentos de riesgo, detectar inconsistencias documentales y combatir el etiquetado falso y la sustitución de especies. La estrategia plantea una orientación prioritaria de aplicación normativa; su publicación no modifica automáticamente el alcance de las especies ya incluidas en el SIMP.

Una inspección reciente muestra la intensidad real de este tipo de supervisión. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) examinó 26 muestras de productos pesqueros congelados importados de 9 países y encontró que 12 de ellas tenían un peso neto inferior al declarado, con diferencias de entre el 1,42 % y el 32,75 %. Las causas de las infracciones se relacionan con la inclusión indebida del glaseado (capa protectora de hielo) en el peso del producto. La FDA rechazó los 12 cargamentos e incluyó a 11 empresas extranjeras en una lista de alerta que permite retener sus envíos posteriores sin necesidad de una inspección física previa. Argentina no figura entre los países involucrados; estos 12 casos corresponden únicamente a las muestras inspeccionadas y no representan la situación general de las importaciones estadounidenses.

En cuanto al apoyo al sector, el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) incorporó el procesamiento de productos pesqueros al programa SPUR. Este programa ofrece al conjunto de los sectores de carne, aves y productos pesqueros al menos 5000 millones de dólares en préstamos garantizados, con una garantía federal del 90 %, un límite de préstamo de 175 millones de dólares por beneficiario, sujeto a las condiciones financieras y a la disponibilidad de fondos del programa. La estrategia también impulsa la investimento en plantas de procesamiento, infraestructura de refrigeración, puertos y astilleros, y lanza un sello voluntario denominado "U.S.-Caught Seafood" para distinguir los productos capturados por embarcaciones estadounidenses; las medidas complementarias incluyen la priorización de productos nacionales en la contratación pública y el fomento del consumo interno. El objetivo es ampliar la capacidad de procesamiento dentro de EE. UU. y reducir la dependencia de las cadenas de suministro extranjeras.

Para Argentina, esta orientación política podría modificar las condiciones de competencia de los productos procesados, en particular el langostino pelado y desvenado; el bacalao negro patagónico seguirá dependiendo de la evolución de la demanda estadounidense.

Los datos comerciales reflejan la magnitud de este mercado. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, en 2025 el país exportó un total de 549 416 toneladas de productos pesqueros por 2010 millones de dólares. Estados Unidos representó 158 millones de dólares, equivalentes al 7,9 % del valor total exportado, y se situó como tercer destino después de China (486 millones de dólares) y España (373 millones de dólares). Por categoría, el langostino lidera en el conjunto de los mercados internacionales con 867 millones de dólares, seguido del calamar con 550 millones y la merluza con 326 millones.

Esta estrategia converge con los compromisos bilaterales de Argentina. En el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos, firmado el 5 de febrero de 2026, Argentina asumió obligaciones como la supervisión de buques, la prevención del transbordo vinculado a la pesca ilegal y la aplicación del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la Organización Mundial del Comercio. El acuerdo también incluye medidas relacionadas con el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, con el fin de impedir la entrada de productos procedentes de la pesca ilegal en el comercio internacional. Estos compromisos forman parte del marco comercial bilateral; su seguimiento y supervisión no constituyen una determinación de infracción exportadora de Argentina ni una sanción.

La política estadounidense también refuerza el seguimiento de los compromisos internacionales relacionados con la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), las subvenciones pesqueras nocivas y la gestión sostenible de los recursos.

El impacto de la estrategia dependerá de la inversión industrial que efectivamente se materialice, de las normas concretas que adopten la NOAA, la FDA y la aduana, y de la evolución de las compras estadounidenses. Para Argentina, la cuestión clave es si esta "Estrategia de Productos del Mar América Primero" impulsada por el Gobierno de Trump modificará las condiciones comerciales de un mercado que representa cerca del 8 % del valor de sus exportaciones pesqueras.