Antesala de la temporada de langostino en Chubut, Argentina: 20 barcos inician la prospección el 26 de octubre y el sector exige un piso de cupo de 85.000 toneladas
Antes de la apertura de la temporada de langostino en el puerto de Rawson, provincia de Chubut, Argentina, el presidente de la cámara empresarial pesquera, Gustavo González, informó que la prospección comenzará el 26 de octubre con 20 barcos participantes, y planteó que, de aplicarse un sistema de cupos, Rawson necesita al menos 85.000 toneladas de volumen disponible.
La nueva temporada de langostino (langostino) en el puerto de Rawson, provincia de Chubut, Argentina, aún no ha comenzado, pero ya están sobre la mesa múltiples temas en torno a la organización de la prospección, los conflictos laborales, la incertidumbre climática y el debate sobre los cupos. Gustavo González, presidente de la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACh), en una entrevista publicada el 22 de octubre en la revista 《Puerto》, resumió las demandas centrales de esta temporada en garantizar la continuidad de las operaciones y evitar que los problemas de mercado afecten a las empresas y a los trabajadores.
En cuanto a la prospección, González explicó que la Secretaría de Pesca informó el 20 de octubre (martes) que la investigación biológica comenzará el 26 de octubre (lunes); la cámara planea sortear el 23 de octubre (viernes) los barcos participantes y elevar la lista a la autoridad competente. Inicialmente participarán 20 barcos en la prospección, con 4 días de operación efectiva, siempre que las condiciones meteorológicas permitan avanzar según lo previsto. El plan habitual se divide en dos etapas: la primera en la zona sur, desde el sur de Isla Escondida hasta Bahía Camarones, con participación de toda la flota, durante dos días; luego la zona norte se divide en dos subzonas, una frente a Rawson y otra más al norte, con 10 barcos asignados a cada una. La expectativa del sector es que, si los resultados de la investigación son favorables, la pesquería pueda abrirse a principios de noviembre.
El clima es otro factor de incertidumbre. González expresó su preocupación por la inestabilidad del tiempo y los vientos fuertes que podrían impedir completar los 4 días de prospección. También mencionó los posibles efectos del cambio ambiental y del fenómeno de El Niño, pero aclaró que no tiene formación científica y no puede prever las consecuencias concretas sobre el comportamiento del recurso. Desde la experiencia del sector, a medida que aumenta la temperatura del agua, el langostino suele ingresar a la pesquería con mayor intensidad; sin embargo, señaló que hasta ahora las altas temperaturas no se han manifestado y las condiciones meteorológicas siguen cambiando.
En el plano laboral, González descartó que el conflicto entre el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y el grupo Conarpesa se extienda a todo el sector, pero solicitó la intervención del Poder Ejecutivo para evitar que las diferencias afecten el inicio de las operaciones. Subrayó que los acuerdos alcanzados en el último mes son la garantía para el desarrollo normal de la actividad: "El resto de las empresas y sindicatos ya firmaron los acuerdos, no veo que pueda producirse un conflicto generalizado". Consideró que esto debe verse como una negociación concreta entre las partes involucradas, y no como una amenaza para toda la cadena productiva; al mismo tiempo, reconoció que, dada la cantidad de trabajadores de los que depende la operación de la empresa involucrada, es muy importante alcanzar una solución. "Es un conflicto concreto", reiteró, y el objetivo es que las diferencias no deriven en medidas que pongan en riesgo el trabajo de otras plantas; "si se puede resolver con anticipación y hacer que el conflicto no exista, por supuesto que sería mejor".
La situación comercial fue señalada por González como uno de los principales desafíos de la próxima temporada. Recordó que la insuficiencia de demanda y la acumulación de inventarios hacen que el sector dude sobre la posibilidad de vender la producción y mantener los ingresos. "Las ventas están bastante estancadas, no hay mucha demanda y a nivel nacional hay inventarios", advirtió. Además del balance a nivel de armadores, las tensiones sociales y económicas en países europeos, entre ellos Francia y España, también podrían afectar el consumo. "Comercialmente estamos muy preocupados", concluyó. En este contexto, el desafío también consiste en asegurar que el producto encuentre compradores, que los precios se mantengan en niveles rentables y que las empresas puedan cumplir sus compromisos financieros a lo largo de toda la temporada.
El tema de los cupos fue otro de los puntos centrales de la entrevista. González dejó clara la posición de CAFACh: la pesquería de Rawson necesita al menos 85.000 toneladas de volumen disponible para que el sistema de cupos sea viable. Dijo que esta cifra surge de los diversos cálculos de la cámara, de los resultados de las últimas temporadas y de la capacidad de procesamiento ya instalada en toda la provincia. "El volumen mínimo para Rawson debe ser de 85.000 toneladas", afirmó. Señaló que un volumen disponible inferior a ese nivel podría dejar a algunas empresas sin materia prima suficiente, poniendo en riesgo puestos de trabajo y posiblemente obligando al cierre de plantas. González recordó que en Rawson hubo temporadas de captura de alrededor de 120.000 toneladas, y la temporada pasada fue de aproximadamente 95.000 toneladas; en este contexto, consideró que aceptar ese piso ya implica "ceder parte de la producción histórica" a cambio de un sistema que "podría aportar previsibilidad". Explicó que la posición de la cámara es que la cupificación podría beneficiar la organización de la pesquería, pero debe tener en cuenta la estructura productiva existente y la necesidad de preservar el empleo. No obstante, aclaró que, hasta el momento, la Secretaría de Pesca no ha convocado formalmente el inicio de los talleres de discusión ni ha consultado a las cámaras.
Al resumir los factores que determinan una "buena temporada", González volvió a tres ejes principales: la relación entre empresas y sindicatos, la evolución de la demanda internacional y la capacidad financiera para sostener las operaciones. Al cierre de la entrevista, ofreció una frase que resume las expectativas del sector: "Espero que este sea realmente un año en el que podamos trabajar con tranquilidad. Creo que eso es lo que más necesitan las empresas y los trabajadores: que sea una temporada en la que prime la racionalidad y el trabajo esté por delante".
